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9/12/17

100 AÑOS DEL HIMNO DE LOS TANGOS - LA CUMPARSITA


100  AÑOS  DEL  HIMNO  DE  LOS  TANGOS 
 LA  CUMPARSITA
Crónicas de Atlántida




“Si supieras

  que aún dentro de mi alma

  conservo aquel cariño

  que tuve para ti.

  Quién sabe si supieras

  que nunca te he olvidado

  volviendo a tu pasado

  te acordarás de mí.”


A partir de haber visto “las letras de Atlántida” intervenidas -tal como muestra la fotografía- para recordar los 100 años del tango La Cumparsita, se me ocurrió tomar el acontecimiento como tema de esta crónica mensual.

Aclaro de antemano que no soy “tanguero” pero, sin duda que como uruguayo siento  inmenso orgullo de que un autor nuestro haya creado una obra musical que es conocida a nivel mundial.

Generalmente sucede que a los artistas, personalidades y obras artísticas uruguayas que se destacan, nuestros hermanos argentinos prefieren llamarlas “rioplatenses” (tal es el caso de Carlos Gardel, Irineo Leguisamo, Santiago Gómez Cou, Florencio Sánchez, China Zorrilla, y tantos otros ejemplos). Por lo tanto no es extraño que La Cumparsita también sea mencionada como una obra rioplatense. Pero, en este caso hay un motivo especial, como verán más adelante.
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Voy a tomar como referente principal, para contar la historia de creación de este tango inmortal, a la escritora Rosario Infantozzi, por ser sobrina-nieta de Gerardo Matos Rodríguez y haber investigado y escrito mucho sobre el tema. En distintas entrevistas, en un libro y en guiones cinematográficos, ella ha ido contando cómo nació la obra y los posteriores sucesos alrededor de la misma. Téngase en cuenta que Infantozzi nació en el año 1947 y su tío-abuelo (Matos Rodríguez) murió en el año 1948, por lo cual se puede decir que no lo conoció; pero su abuela, Ofelia, guardaba celosamente en su memoria, y en documentos, el legado de su hermano, el autor de La Cumparsita.
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Según Infantozzi, Gerardo Matos Rodríguez no tenía estudios de música, pero tenía un gran oído. Era capaz de escuchar una sinfonía de Beethoven y tocarla en el piano intuitivamente.  Gerardo y Ofelia eran hijos de Emilio Matos y Edelmira Rodríguez. Su padre se había formado en Europa en materia contable y logró escalar posiciones desempeñando tareas para prestigiosas firmas montevideanas. También fue tenedor de libros en el famoso cabaret “Moulin Rouge”, lo que al parecer introdujo en la bohemia montevideana a padre e hijo. Este último era un estudiante eterno de arquitectura y miembro de la Federación Uruguaya de Estudiantes.  A los 19 años Gerardo se enfermó de algo que él pensaba que era tuberculosis. En una de esas noches donde la fiebre era muy alta, “escuchó interiormente” los acordes de lo que sería su mayor composición. Cuando a la mañana siguiente se sintió mejor, se dio cuenta que aquello maravilloso que había oído se le estaba borrando y no sabía cómo conservarlo.  



<<Gerardo no sabía escribir música. Y estaba tan enfermo que ni siquiera podía levantarse para sentarse al piano. Pintó entonces las teclas de un piano en un pedazo de cartón que apoyó sobre su falda en la cama y “tocó” silenciosamente las notas que su hermana -una joven un poco mayor que él- anotó en un pentagrama casero, sin clave. Fue una especie de travesura de dos hermanos en la hora de la siesta>>. (Infantozzi).


<<Pero las notas solas, en el papel y sin clave musical, no alcanzaban para definir una canción, por lo que el joven silbó la melodía para su hermana. Ella se dio cuenta que era un tango y se enojó muchísimo con él, porque en ese momento un tango no era algo que una chica de familia pudiera tocar. Y mucho menos escribir >>. (Infantozzi).

Igual no bastaba con lo que había hecho Ofelia, había que pasar aquellas notas rudimentarias a un pentagrama con su clave. De eso se encargó Carlos Warren. Siempre con la esperanza de Matos Rodríguez de que su creación fuera conocida por Roberto Firpo, un músico argentino que actuaba en el café “La Giralda”, en la Plaza Independencia.
Esta es la versión de Roberto Firpo: <<Yo actuaba en el café “La Giralda” de Montevideo, cuando un día llegó un señor acompañado de unos quince muchachos -todos estudiantes- para decirme que traían una marchita y querían que yo la arreglara porque pensaban que allí había un tango. La querían para la noche, porque la necesitaba un muchacho llamado Matos Rodríguez. En la partitura, en dos por cuatro, aparecía un poco la primera parte y en la segunda no había nada. Conseguí un piano y recordé dos tangos míos compuestos en 1906 que no habían tenido ningún éxito: `La gaucha Manuela` y `Curda completa`. Y le puse un poco de cada uno. A la noche lo toqué con (los músicos) “Bachicha” Deambroggio y “Tito” Roccatagliatta. Fue una apoteosis. A Matos Rodríguez lo pasearon en andas. Pero el tango se olvidó, su gran éxito comenzó cuando le adosaron la letra de Enrique Maroni y Pascual Contursi….. >>.
 

El día 19 de abril de 1917, La Cumparsita fue “oficialmente” presentada en sociedad. Ocurrió en “La Giralda” café y confitería, ubicado en el sitio donde hoy se encuentra el Palacio Salvo.  Actualmente funciona allí –dentro del Palacio Salvo- el “Museo del Tango” y en el mismo La Cumparsita tiene un lugar muy especial.

ORIGEN DEL NOMBRE

La “leyenda” más difundida dice que Matos Rodríguez compuso La Cumparsita para la Federación de Estudiantes del Uruguay. Y que fue una marcha -o “marchita” según sus detractores- para una comparsa de carnaval formada por sus amigos y compañeros de estudios.

La comparsa era nombrada –tal vez con cierto encono- como una “cumparsita de los estudiantes”, y fue así que entre ellos nació ese nombre para la obra creada por Gerardo Matos Rodríguez.

Es cierto que La Cumparsita era una canción para bailar, porque originalmente no tenía letra. Pero, según los familiares, no fue nunca una marcha.



<<Mi abuela nunca en la vida salió a la prensa, salvo una vez, por la década del 60, porque Firpo dijo: “a mí me trajeron una marchita y yo la convertí en tango”. Si no hubiera sido un tango, mi abuela no se hubiera enojado. Yo tengo notas de prensa del doctor Introini, que fue uno de los compañeros de la Federación de Estudiantes, quien estaba en el momento en el que él la tocó por primera vez y fue uno de los que le puso el nombre. Él dice que es un error considerar que era una marcha de Carnaval….>>. (Infantozzi).

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Roberto Firpo había ofrecido a Matos Rodríguez arreglar un poco la composición y que compartieran la autoría, pero el joven se negó.

La música tuvo gran éxito esa noche, y Matos Rodríguez decidió entonces vender la obra a la Editorial Breyer, de Argentina. <<En aquel entonces se pagaba 5 pesos nacionales, y él pide 50, una cosa desmesurada. Pero se lo dieron. Y él se olvida de La Cumparsita>>. (Infantozzi).

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Siete años más tarde, estando en París, Matos Rodríguez se enteró que su tema era famoso y que había personas dispuestas a pagarle buen dinero por más obras. A raíz de ello comenzó clases de composición y armonía.

Después supo también que en Buenos Aires, los músicos Pascual Contursi  y  Enrique Maroni, le habían puesto letra a su tango, sin su permiso expreso y le habían cambiado el nombre para llamarlo SI  SUPIERAS”. Con ese nombre la había grabado Carlos Gardel –a quien consideraba su amigo- en el año 1924.

Muy enojado por lo que consideraba una osadía y una traición, Matos Rodríguez creó su propia letra –que nunca consiguió “prender” de la misma manera que la interpretada por Gardel–, pero por otro lado logró recuperar los derechos de su obra, que había vendido a “Breyer Hermanos”.


No solamente empieza a vivir de los derechos de autor de La Cumparsita, sino que también tiene la posibilidad de oponerse a la otra letra, y lo hace entablando un juicio.

Matos Rodríguez recurrió al auxilio del Dr. Calatayud, un joven abogado uruguayo, que llevó adelante las acciones legales para deshacer la venta de los derechos a “Breyer Hnos”.

En 1926 le puso otra letra a su tango y obligó a la editorial a la publicación oficial.  También fue registrada en la Biblioteca Nacional, el 9 de noviembre de 1926.

Esta variante es recogida por el tenor Tito Schipa, quien la graba en el año 1930. Mucho después la grabó el cantor Ángel Vargas, con la orquesta de Ángel D'Agostino, en el año 1945. Pero ninguna otra letra “prendió” en la aceptación masiva, como la de Contursi – Maroni, y que popularizó Carlos Gardel. (Se puede encontrar en Internet las dos letras completas).

UN LARGO PLEITO

Muerto Pascual Contursi, el 16 de marzo de 1932, Hilda Briano (su viuda) y Enrique Maroni iniciaron acciones legales contra Matos Rodríguez, por reconocimiento de derechos como co-autores de la obra en cuestión. Fue un larguísimo pleito que se resolvió cuando también Matos había muerto. El 10 de septiembre de 1948 se emitió un laudo arbitral al que se habían sometido finalmente las partes, quedando zanjadas las cuestiones referentes a los porcentajes por derechos de ejecución, fotomecánicos, y de inclusión en películas. Gracias a dicho laudo, los beneficios que este tango genera se reparten en un 80% para los herederos del uruguayo Matos y el 20% restante para los herederos de los argentinos Contursi y Maroni.

<<Entre 1941 y 1948, año en que él muere, fue terrible. Creo que el pleito lo mató>>. (Infantozzi).

Matos Rodríguez tuvo un derrame cerebral que lo llevó a su fallecimiento, con 51 años.

Fue su hermana, Ofelia, quien luego decidió darle a los letristas lo que pedían para ponerle punto final a la disputa.

 
¿POR QUÉ EL  ÉXITO  DE LA CUMPARSITA?

Además de su valor musical intrínseco, parte del éxito de La Cumparita se debe al contexto histórico y social. El tema nace en una época bisagra para el tango, porque surge el tango canción  y aparece su voz mayor, Carlos Gardel.

En la década de 1930, cuando el tango se consolida como baile, La Cumparsita –interpretada por la orquesta de Juan D’Arienzo– consiguió conquistar al mayor público. Esta grabación es uno de los grandes emblemas del triunfo de La Cumparsita.

UNA MÚSICA TABÚ

 La directora del “Museo del Tango”, Mónica Kaphammel, en una entrevista para CNN en español, ha dicho lo siguiente con respecto a La Cumparsita: << Antes de La Cumparsita, el tango era música tabú; si se quiere, música del bajo. Era cosa de hombres. Las mujeres de la casa ni escuchaban tango, ni bailaban tango. Eso era de los burdeles. El hombre iba a bailar tango con las mujeres de los burdeles. No era algo socialmente aceptado. Estaba mal visto. Pero la transformación que hizo La Cumparsita es precisamente esta, hizo que el tango ingresara a los hogares. Esto gracias a la letra compuesta en 1924 por el argentino Pascual Contursi, una composición que le cambió la cara al tango de ese momento.

Ahí es de donde viene el “conflicto” entre Argentina y Uruguay: porque la letra es de un argentino y la música es de un uruguayo…..>>. (Kaphammel)

ALGUNOS DATOS MÁS SOBRE El HIMNO DE LOS TANGOS

La versión de Carlos Gardel vendió 500.000 copias cuando fue lanzada, es tal vez una de las más famosas de la historia y hace parte de las más de 1.200 versiones que se han grabado hasta la fecha. Hay versiones en japonés, Italiano, inglés, guaraní, quechua, vietnamita y portugués.

En el año 1998, La Cumparsita fue proclamada “Himno Cultural y Popular de la República Oriental del Uruguay”.

En el año 2009, cuando UNESCO declaró al TANGO como un “Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad”, La Cumparsita se confirmó como uno de sus temas más representativos.

En este año, 2017, ha sido tomado como el tema central para el “Día del Patrimonio”, y hay celebraciones especiales para conmemorar los 100 años de creación del tango más famoso del mundo. 
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Rosario Infantozzi pone en boca de Matos Rodríguez, estas palabras:

<<Creo que nunca pude hacer otro tango igual... Más adelante compuse otros tangos y otras músicas, algunos quizás mejores que el primero. Pero éste (La cumparsita) encierra un mundo de ilusiones y de tristezas, de sueños y de nostalgias que sólo se viven a los veinte años. Fue un momento mágico. Y mágico fue su destino ¡Cuántos misterios en torno a él, cuántos pleitos! Ríos de tinta y kilómetros de papel se ha utilizado para enaltecerlo o hacerlo pedazos…>>. (Del libro “Yo, Matos Rodríguez, el de La cumparsita).

                                             
Wilson Mesa, octubre de 2017








Fuentes de información

Rosario Infantozzi – Libro “Yo, Matos Rodríguez, el de La Cumparsita”.

http://www.todotango.com/historias/cronica/90/La-cumparsita/


CNN - https://cnnespanol.cnn.com/tag/la-cumparsita/


Imágenes _ Fotografías de Yessabeth Facelli, “Las letras de Atlántida intervenidas”.
Otras imágenes extraidas de Internet.
"Pareja de tango" - Pintura acrílica de Arinda González Bo
 

 Artículo publicado en la Revista CENTRO, N°98, de noviembre 2017